Pareciera un milagro que las líneas y figuras de Nasca, siendo sólo ligeras hendiduras en el suelo no hallan sido borradas por el agua y el viento. En cuanto al agua repetiremos lo ya señalado: un promedio de media hora de lluvia cada dos años convierte a este lugar en uno de los más secos del planeta. Además, el suelo contiene yeso, que al contacto con el rocío matinal ayuda a fijar todo elemento (tierra y piedras) que haya en la superficie. Por otra parte, el fuerte viento barre la pampa y carga mucha arena, pero al no encontrar oposición en esta planicie la lleva cien kilómetros más al norte en donde la deposita formando grandes dunas. El color oscuro del suelo y el inclemente sol forman un delgado colchón de aire caliente disminuyendo considerablemente la velocidad del viento a unos cuantos centímetros de la superficie, protegiéndola de la erosión producida por el acarreo de materiales livianos. Como se puede entender, las Pampas de Nasca tienen características naturales muy particulares que la hicieron ideal para plasmar las creencias de los nasqueños antiguos.
Geoglifo de la araña, uno de los más populares. Foto: Servicio Aerofotográfico Nacional (Perú)
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